Hoy fue un día diferente. De esos que te hacen detenerte por un momento, mirar atrás, y decir: “¡Wow! Algo está cambiando en mí.”
Hoy volví a sentir el poder de la disciplina. No como una carga, sino como una conquista. Y pensé en uno de mis mentores, Raimon Samsó, autor de dos libros que han impactado mi vida, especialmente “El código de la disciplina”.
Me dieron ganas de volver a leerlos. Porque ahora, con este reto, esos conceptos cobran un nuevo sentido. No son teoría. Son realidad vivida.
Hoy pasó algo curioso. El cansancio físico sigue allí, constante, implacable. Pensé que después de tantos días las sentadillas me costarían menos. Pero no. Me siguen desafiando como el primer día. Sin embargo, hubo algo que sí cambió:
Hoy me sentí más fuerte. Más firme. Más seguro.
Sentí mis piernas con más fuerza. Sentí que podía levantarme con más decisión. Sentí que hay una energía nueva en mi cuerpo. Y no porque el peso haya disminuido —de hecho, sigo con 85 libras—, sino porque la fuerza interna ha aumentado.
Y aunque 85 libras no son un gran peso para mí, sí lo es hacer 125 repeticiones sin parar. Eso no es poca cosa. Lo que agota no es el peso. Es la acumulación. Es el esfuerzo diario. Es la constancia.
Y esa constancia es la que ahora está dando frutos. No solo en mi cuerpo. También en mi carácter.
Estoy considerando subir el peso en estos últimos días. Tal vez terminar con 95 o incluso con 100 libras. ¿Por qué? Porque creo que vale la pena terminar este reto por todo lo alto. Porque creo que esto es un premio a la constancia, al esfuerzo, a la disciplina.
Pero más allá de lo físico, hay algo que quiero dejarte claro hoy:
👉 Si tú y yo hemos podido mantenernos firmes en este reto por 26 días seguidos… podemos lograr cualquier cosa.
Podemos aplicar esta misma disciplina para mejorar nuestra salud, transformar nuestras finanzas, reconstruir relaciones, cambiar hábitos, escribir un libro, emprender un proyecto… lo que sea.
Porque la verdadera victoria no está en las sentadillas. Está en lo que estamos construyendo por dentro.
Y eso, querido amigo, querida amiga… no tiene precio.
Ya estoy pensando en los próximos retos. Creo que esta misma semana empezaré dos. Uno se los voy a compartir… y el otro será personal. Pero lo importante es esto:
Siempre debemos estar en movimiento. Siempre debemos buscar crecer.
No podemos quedarnos en la zona cómoda. No después de haber llegado hasta aquí.
Así que… día 26 superado. ¡Vamos por más!
Porque aunque no todos los días serán perfectos, aunque a veces cueste más que otras, lo importante es estar presentes. Estar comprometidos. Ser fieles a nuestro propósito.
Mañana será otro día. Tal vez más duro. Tal vez más ligero. Pero ahí estaremos. Dándolo todo.
¡Vamos con todo!
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