Las cicatrices de mi vida

Las cicatrices de mi vida

Estaba viendo mi rostro al espejo y noté una marca cerca de mi labio, era una marca de hace muchos años cuando me dio varicela y seguramente me estuve andando en ella y me quedó marcado el rostro.

Hay muchas personas a las que les disgustan ese tipo de marcas, pero a mí la verdad no, ni siquiera la noto, recién hoy vine a recordar que la tenía.
He conocido amigos que al pasar por esa situación se desviven haciéndose tratamiento faciales, pillings y no sé qué cosas por tratar de ocultar esas cicatrices.

Por supuesto que si uno pudiera elegir no tener cicatrices, pues lo haría, creo que es obvio, no juzgo a quienes se las maquillan o las tratan, pero…


Hoy me puse a pensar en los momentos más difíciles que he pasado en mi vida, aquellas situaciones que me dejaron “marcado”, ya sea en el alma, en el corazón o incluso físicamente y me pregunté a mí mismo…

¿Por qué ocultarlas?

Por qué no mostrar mis cicatrices al mundo y contarles a los demás la historia detrás de cada una de ellas.

Es que no entendemos, que una cicatriz es una herida que ya sanó, sí, te dejó una marca pero fue una prueba que superaste en tu vida.

A veces no nos damos cuenta ni entendemos que nuestras cicatrices ayudan a sanar a otros; tus momentos más difíciles, aquellos donde lloraste y sufriste, pueden ser una fuente de motivación para tus amigos, familiares e incluso el mundo entero.

Acaso cuando lees una biografía o ves una conferencia de algún líder, lo que más te inspira no es el cómo lograron superar sus adversidades, y cómo tú y yo nos reflejamos en aquellas situaciones y salieron airosos de ellas.

¿Cuál es mi propuesta para ti el día de hoy?

Deja de ocultar tus cicatrices y muéstraselas al mundo.

Lo que voy a decir no les gustará a muchos, pero yo creo que muchas de las situaciones difíciles y dolorosas que pasamos en nuestras vidas, son para ayudar a otros.

Los mejores consejos que puedes recibir de mí, serán los que provienen de mis fracasos, de mis errores, de mis heridas.

Deja ya de esconderlas; no te digo que las muestres a medio mundo, pero al menos ten la disposición de ayudar a sanar a otros a través de lo que en algún momento te dolió.

Recuerda, que ya sanó…

Y te dejo aquí una pequeña historia que me gusta mucho que habla sobre el tema.

Escucha el siguiente audio:

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Vinicio Ramos

Dedicado a transformar la vida de las personas.

  

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